viernes, 2 de marzo de 2012

Propuestas de juegos para Catequesis Infantil

La dinámica que más he utilizado (y la que más le gusta a los niños) es la del tesoro. A través de un mapa y unas pistas que tienen que resolver los niños encuentran el tesoro, en el que se resuelven las pistas con una dulce recompensa.

Para comenzar, hay que saber sobre qué tema versará el tesoro. Pongamos el ejemplo de la Semana Santa. Las preguntas que se encuentran en cada pista serán acerca de la Semana Santa. Una pregunta podría ser: ¿Cuántas veces negó Pedro a Jesús?. Las preguntas o pistas han de ser resueltas ante el/la/los/las catequista/s. Las pistas o preguntas se colocan en puntos distantes, ya se alrededor de la parroquia o en rincones dentro de ella. Para facilitar la labor de los niños, es recomendable facilitarles un mapa. Una vez respondidas las preguntas podrán descubrir el tesoro, en el que aguarda una explicación sobre el tema en cuestión y, de manera opcional una dulce recompensa en forma de chuches.
La oca. Continuando con el ejemplo de la Semana Santa, se puede realizar un juego con este u otro periodo litúrgico como eje central. El juego consiste en poner un número determinado de casillas (en forma de folios) en el suelo, y cada cierto número de casillas poner una "trampa". Para comenzar el juego, los niños han de ponerse en grupos reducidos, teniendo a un jugador (que será quien vaya pisando las casillas a modo de ficha) y un portavoz (que en caso de caer en una trampa ha de responder a la pregunta que se plantee). Es necesario que para que vayan avanzando en el juego se utilice un dado, y que el juego se repita lo más posible, a fin de que todos los grupos hayan caído en una trampa y hayan respondido una pregunta. Las preguntas posibles acerca del tiempo litúrgico o cualquier tema posible se pondrán en una urna, caja o bolsa del que se irán extrayendo según caigan en las trampas. Una vez que respondan correctamente la pregunta, tirarán el dado y si caen en una trampa, el turno de tirar el dado y moverse recaerá en el siguiente grupo, y la pregunta que han de responder la resolverán cuando les toque de nuevo.
Para presentarse. Para hacer una presentación para niños en catequesis hay diversas formas, con las que además aprendemos los nombres de los compañeros. Una de ellas es poner a todos en círculo, y que cada uno diga su nombre y haga un gesto (rascarse la nariz, tocarse las orejas, levantar una pierna...) de forma que cada uno diga los nombres y gestos de los compañeros que se han presentado anteriormente, facilitando que se aprendan sus nombres. Una posibilidad distinta es que se presenten utilizando su nombre y un adjetivo que comience por la primera letra de su nombre (Laura loca, Pablo peligroso...) y que los siguientes compañeros repitan el nombre y el adjetivo de los anteriores. Otro modo de presentarse es elaborar preguntas personales para los niños (¿Tienes hermanos? ¿Cuántos perros tienes? ¿Cuál es tu color favorito?). Se entregan unos papelitos con las preguntas que ellos responden de manera individual. Cuando terminan se recogen y se van leyendo de modo que tengan que adivinar de quién se trata, como forma de conocer mejor a sus compañeros. También cada niño puede decir tres verdades y una mentira sobre él/ella mismo/a, y sus compañeros han de adivinar qué es verdad y qué mentira.
Para iniciar las catequesis por primera vez o tras las vacaciones. Un buen ejercicio para saber el nivel de los niños es que en un papel grande (Din A3 por ejemplo) vayan escribiendo lo que les viene a la cabeza cuando decimos Jesús, María, Catequesis, Primera Comunión... Así los niños refrescan sus conocimientos y le dan al catequista una visión de lo que conocen y han aprendido. Otro ejercicio recomendable es repasar los aspectos sobre los que se hizo más hincapié en el pasado año (en el caso de que los niños vuelvan a catequesis tras las vacaciones). También el catequista puede hacer algo similar a una lluvia de ideas que permita a los niños refrescar los conceptos más importantes, vitales para el nuevo año que comienza.
Teatro. Otro modo de aplicar los conocimientos es que los niños realicen una pequeña obra de teatro (ya sea con breves diálogos para contextualizar o con mímica) en la que expliquen (ya sea a sus compañeros, a sus padres...) lo aprendido. Para lograr un mejor resultado, se puede echar mano de vestimentas u objetos permitiendo comprender mejor lo que se quiere representar. Es muy útil para que los niños se suelten y vayan perdiendo el más que temido "miedo escénico"

1 comentario:

  1. es orrible porque no tiene sentido y cuando lo miras no te da una buena inpresion

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